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jueves, 6 de junio de 2013

Profecías de Elena Aiello (Italia)




"Después de comenzar los sufrimientos usuales, aproximadamente a la 1:00 de la tarde, Jesús se me apareció cubierto de llagas y de sangre y me dijo: mira, hija mía, como los pecados del mundo me han herido. El mundo se ha sumergido enteramente en la suciedad y desbor da corrupción. Los gobiernos de los pueblos se han levantado como demonios encarnados.
Mientras hablan de paz, se están preparando para una guerra con armas devastadoras para la destrucción de pueblos y naciones. Los hombres abusan de mi misericordia y han transformado la tierra en una escena de crímenes. Muchos escándalos llevan a las almas a la perdición . . . Especialmente por la corrupción de la juventud. El rezo está casi muerto en los labios de muchos. La voluntad de los hombres ya no cambia. Viven en la obstinación del pecado".
"Se necesita oración y penitencia de mis almas fieles para aplacar la justicia divina, para atemperar la justa sentencia del castigo, que ha sido suspendida en la tierra por la intercesión de mi amada madre, que es también madre de todo el linaje humano. Oh, que triste está mi corazón al ver que los hombres no responden a los muchos llamamientos de mi amor y de dolor, dirigidos por mi amada madre a la humanidad errante. Errado en la oscuridad siguen viviendo en sus pecados y se alejan más de dios; pero el castigo de fuego se acerca para purificar la tierra de las iniquidades de los perversos".
"La justicia de dios exige reparación por las muchas ofensas y crímenes que cubren la tierra y que ya no se pueden comprometer más. Anuncia a la humanidad que deben volver a dios, haciendo penitencia y haciéndolo así tienen esperanza de ser perdonados y salvados de la justa venganza de un dios despreciado" (revelación hecha el 16 de abril de 1954).
Un año después tuvo una revelación de la santísima virgen, quien se presentó con un vestido negro y siete espadas atravesando su inmaculado corazón, y le reveló lo siguiente:
"Oyeme con atención y revela a todo el mundo: mi corazón está muy triste por los sufrimientos que vendrán sobre el mundo que se bate en una catástrofe inminente. La justicia de dios es ofendida al extremo. Los hombres viven en la obstinación de sus pecados. La ira de dios está muy cerca. Proclama, grita en alta voz, hasta que los sacerdotes de dios oigan mi voz para que avisen a la humanidad de que el castigo está muy cerca. Y si los hombres no vuelven hacia dios con la oración y la penitencia, el mundo será lanzado a una nueva y más terrible guerra".
"Una tempestad de fuego caerá sobre la tierra. Este castigo terrible que nunca se ha visto en la historia de la humanidad durará 70 horas. Los ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se verá el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. No guardes silencio, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan".
"Me inclino sobre el mundo teniendo en suspenso la justicia de dios. De otra manera estas cosas hubieran venido ya sobre la tierra. Oraciones y penitencias son necesarias porque los hombres deben volver a dios y a mi corazón inmaculado, la mediadora entre los hombres y dios, y de esta manera el mundo al menos será salvado en parte. Proclamara, gritando, estas cosas a todos, como si fueras el mismo eco de mi voz. Anuncia esto a todos, porque ayudará a salvar a muchas almas e impedir muchas destrucciones en la iglesia y en el mundo".
Revelación del 7 de enero de 1950:
"Cuando en el cielo aparezca una señal extraordinaria, sabed los hombres que está próximo el castigo del mundo (¿el famoso aviso?). Bienaventurados los que en aquellos momentos puedan llamarse verdaderos devotos de María . . . El azote del fuego está próximo y purificará a la tierra de la iniquidad de los malvados. . . La justicia de dios gravita sobre el mundo y la humanidad manchada de fuego será lavada en su propia sangre, enfermedades, hambre, terremotos, naufragios y en la guerra. Algunas naciones serán purificadas, mientras otras desaparecerán completamente. Italia será castigada y purificada por una gran revolución".
El 27 de marzo de 1959, que fue viernes santo, tuvo la siguiente revelación:
"Qué de estragos hacen en medio de la juventud y de los niños el pecado de la impureza. La familia cristiana ha dejado de existir. Rogad incansablemente . . . Roma será castigada . . . Rusia se impondrá sobre todas las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de san Pedro; la basílica será rodeada de leones muy feroces".


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